Hay autores que escriben a distancia, como quien mueve piezas en un tablero. Y luego está Tatsuki Fujimoto, que parece escribir desde dentro del incendio… y a veces se le olvida que él mismo encendió la cerilla. Esta semana dejó una anécdota tan absurda como perfecta para Chainsaw Man: terminó sufriendo el arco de Reze como si fuera un fan más, indignado con Makima y todo…
Según lo comentado recientemente por su editor Shihei Lin (también conocido como Hayashi/Rin en redes), Fujimoto quedó profundamente afectado tras ver animado el contenido del arco de Reze. En particular, la escena donde Makima frustra el encuentro final entre Denji y Reze.
Lo fácil sería leer esto como un intercambio gracioso entre editor y mangaka. Lo interesante es lo que revela del método Fujimoto: no escribe desde el cálculo frío, escribe desde una inmersión tan intensa que sus personajes terminan sintiéndose psicológicamente inevitables, incluso para él.
Que el autor “olvide” que controla el destino de Denji y Reze no es una torpeza; es una pista de por qué Chainsaw Man pega como pega. Cuando Makima toma una decisión devastadora, se siente menos como “giro de guion” y más como consecuencia orgánica de un mundo donde el afecto y la violencia conviven sin pedir permiso.
En el fondo, esta mini-crisis es una validación brutal de la honestidad del manga: el dolor no está ahí para manipularte, está ahí porque el universo emocional que Fujimoto construyó no ofrece salidas limpias. Y si ni el arquitecto sale ileso al recorrer los pasillos, es porque la casa estaba diseñada para crujir.
Lin relató que Fujimoto se sumergió en la melancolía del momento y empezó a preguntarse en voz alta por qué Makima tenía que ser tan cruel e intervenir de esa forma. Ahí llegó la intervención editorial, con una línea que funciona como chiste… y como terapia:
«No es que el destino les impidiera verse… ¡es que fuiste tú quien lo escribió así!»
Lo que confesó Fujimoto después resulta incluso más impactante: admitió haber experimentado la historia desde la barrera, como un fan más, llegando a reprocharle al “autor” que no permitiera un desenlace más amable para la pareja. Esa inmersión fue tan profunda que necesitó ver la secuencia tres veces para asimilar el impacto, reconociendo que le fue imposible pegar ojo esa noche debido a la carga de tristeza que le dejó su propia creación.
Ese sentimiento no es exclusivo del mangaka; el arco de Reze se ha convertido en un duelo colectivo para la comunidad. La fuerza de este vínculo se ha manifestado en homenajes reales, como el vídeo que circuló por redes mostrando una cabina telefónica en pleno Tokio que los seguidores han transformado en un altar improvisado, depositando flores y mensajes en el sitio exacto donde comenzó el romance entre Denji y la chica bomba.
Ese tipo de reacción dice algo importante: no estamos hablando solo de “shipping”. Estamos hablando de una relación escrita para que duela, precisamente porque parecía posible… hasta que deja de serlo.
Para ordenar el “drama detrás del drama”, así quedó el reparto de esta mini-historia:
Información de base vía SomosKudasai. Análisis y perspectiva editorial por Hub-Anime.