Tras una primera temporada que ha servido como carta de presentación al choque entre Oni y Momotaro, Tougen Anki entra ahora en uno de sus puntos de inflexión: el Arco de Nikko Kegon Falls.
Con los principales referentes del shonen contemporáneo acercándose a su conclusión, Tougen Anki aprovecha el espacio que dejan para anunciar su secuela, el Arco de Nikko Kegon Falls, con la promesa de llevar la guerra entre Oni y Momotaro a una dimensión de conflicto mundial que hasta ahora solo se había insinuado.
Con la primera etapa de Tougen Anki ya concluida, la batalla está lejos de terminar. La productora REMOW ha anunciado oficialmente la continuación de la serie bajo el título Tougen Anki: Nikko Kegon Falls Arc, desvelando al mismo tiempo un nuevo tráiler con subtítulos en inglés y una ilustración protagonizada por Hayate Todoroki, el personaje que se perfila como el nuevo centro de la tormenta.
La primera temporada cerró con un total de 24 episodios, pero la historia continuará adaptando el siguiente arco del manga, dejando claro que el anime no ha hecho más que abrir las puertas de este conflicto de sangre heredada.
El equipo central de Studio Hibari permanecería al frente del proyecto, manteniendo a Ato Nonaka en la dirección y a Kohta Yamamoto en la composición musical. La serie seguirá disponible globalmente en plataformas como Crunchyroll, Netflix y Prime Video. Sin embargo, más allá de estos detalles, la verdadera incógnita es otra: ¿por qué este arco resulta tan crucial para el rumbo de Tougen Anki?
Dentro del manga de Yura Urushibara, el Arco de Nikko Kegon Falls marca un paso claro de “presentación del mundo” a “prueba de fuego real”. Sin entrar en spoilers concretos, se puede situar como un punto intermedio temprano: lo bastante avanzado como para que los bandos estén definidos, pero lo bastante pronto como para seguir construyendo su identidad como shōnen de acción.
Este arco se caracteriza por tres elementos clave en el material original (sin destripar nada importante):
Si la primera temporada ha cumplido el rol de “introducción al linaje maldito” y al sistema de poder, Nikko Kegon Falls es el momento en que la serie debe demostrar si puede sostener un arco largo con tensión real y no solo con conceptos interesantes.
Que la visual principal del nuevo anuncio coloque a Hayate Todoroki en el centro no es un capricho de diseño, sino una declaración de intenciones. En el manga, este arco sirve precisamente para:
Si el anime respeta la construcción del manga, Hayate tiene todos los boletos para convertirse en uno de esos personajes que dividen al fandom: para algunos será el favorito absoluto, para otros un problema andante. En cualquier caso, no es un secundario decorativo; es uno de los ejes que puede marcar el tono de la secuela.
En términos industriales, Tougen Anki no compite solo contra sí misma, sino contra un catálogo saturado de shōnen de acción con poderes heredados, clanes en guerra y linajes cargados de maldición. El Arco de Nikko Kegon Falls llega en un momento en que:
En ese contexto, Nikko Kegon Falls puede funcionar como:
En otras palabras, este no es solo “el siguiente arco” porque toca. Es el momento en que Tougen Anki debe demostrar si su mezcla de mitología japonesa, rencores de sangre y batallas estilizadas puede sostenerse frente a otros pesos pesados del género. Y ahí, el foco en Nikko Kegon Falls y en Hayate Todoroki no es un detalle menor: es donde la serie puede terminar de definir qué clase de guerra quiere contar… y cuánta gente está dispuesta a seguirla hasta el final.
Información de base vía Anime News Network.
Fuente Original: Nota de prensa.
Análisis y perspectiva editorial por Hub-Anime.