Fate/strange Fake ha llegado a su quinto episodio confirmando lo que muchos sospechábamos: no quiere ser “otra Guerra del Santo Grial”, sino uno de los experimentos más salvajes con las reglas del Nasuverso en años. Si sientes que la serie va demasiado rápido y que el sistema se te escapa entre las manos, este artículo está para poner orden en el caos.
Si ayer terminaste de ver el episodio 5 de Fate/strange Fake y te quedaste mirando los créditos con la sensación de que te has perdido algo importante, tranquilo. No eres tú. Es Ryohgo Narita jugando con tu mente, y nos encanta.
Llevamos un mes de emisión en esta temporada de invierno de 2026 y, aunque Frieren se lleva los aplausos por su melancolía y Jujutsu Kaisen rompe internet con su acción, lo que está ocurriendo en la ciudad ficticia de Snowfield es, para muchos fans, uno de los eventos más ambiciosos y técnicamente complejos de la historia moderna de Type-Moon.
A diferencia de la “Guerra del Santo Grial” ordenada de Fate/Zero (7 Magos, 7 Servants, un árbitro, un ganador), aquí nos enfrentamos a un caos de Falsos contra Verdaderos, policías armados con Noble Phantasms fabricados en serie y una enfermedad actuando como Servant.
Como medio especializado, no vamos a hacer una simple reseña. Vamos a destripar el sistema. Hemos recurrido tanto a las novelas ligeras como al anime para explicarte por qué Gilgamesh actúa de esa forma, qué demonios es el “Pale Rider” y por qué esta línea temporal podría ser una de las anomalías más fascinantes del Nasuverso.
La gran confusión del espectador promedio —y donde tu lectura te pondrá por delante del resto— viene de no entender la mecánica base de esta guerra. En los foros se lee constantemente: “¿Por qué hay tantos Servants?” o “¿Quién es el verdadero Archer si Gilgamesh ya está ahí?”.
Para entender Strange Fake, hay que comprender que no estamos viendo una guerra, sino dos rituales superpuestos. Los magos estadounidenses que organizaron esto en Snowfield (una ciudad creada artificialmente en el desierto de Nevada solo para este propósito) sabían que no podían replicar el ritual de Fuyuki a la perfección. Así que hicieron trampa.
Primero, iniciaron una Falsa Guerra del Santo Grial. Este ritual es defectuoso intencionalmente. Invoca a 6 Servants “Falsos” (sin la clase Saber) y su propósito no es ganar, sino actuar como “cebo” o combustible espiritual para saturar las líneas ley de la tierra. Una vez que estos 6 Falsos están presentes, la energía acumulada engaña al sistema para permitir el inicio de la Verdadera Guerra del Santo Grial, que invoca a otros 7 Servants (incluyendo al verdadero Saber).
El resultado es un “Battle Royale” de 13 participantes simultáneos. Pero lo brillante de la escritura de Narita es cómo esto afecta a la “calidad” de los invocados. Los Falsos tienden a ser conceptos retorcidos o antihéroes que encarnan los extremos de sus clases (como Jack el Destripador siendo un concepto amorfo en lugar de una persona), mientras que los Verdaderos son potencias míticas puras (como Hipólita o el propio Ricardo Corazón de León).
Lo que está haciendo que Strange Fake se gane, con razón, el estatus de material de culto en 2026 es cómo se atreve a tensionar las reglas que Kinoko Nasu estableció hace dos décadas. Y el ejemplo perfecto de esto, que hemos visto desplegar su horror en los episodios recientes, es el Falso Rider, también conocido como Pale Rider.
Olvídate de Alejandro Magno o Medusa. El Pale Rider no es un héroe ni una persona. Es la encarnación del cuarto jinete del Apocalipsis: la Peste. Es una enfermedad. El sistema del Grial Falso está tan roto que permitió invocar a una pandemia como Servant.
Su Master, la pequeña Tsubaki Kuruoka, no le da órdenes conscientes. Ella está en coma, conectada a un mundo de sueños, mientras su “Servant” (que es básicamente un virus consciente y una maldición) protege su sueño matando a cualquiera que se acerque con enfermedades fulminantes. Esto cambia el género de la serie de “acción” a algo mucho más cercano al “horror cósmico”. ¿Cómo golpeas a una enfermedad con una espada? ¿Cómo usas un Noble Phantasm contra un virus aéreo?
Gilgamesh y Enkidu pueden lanzar miles de armas, pero el Pale Rider representa un tipo de amenaza conceptual que la fuerza bruta no puede resolver. Es un recordatorio de que en Strange Fake, el poder de combate tradicional no garantiza la supervivencia.
Pero el caos de Strange Fake no solo viene de los Servants: también de quién decide intervenir en la guerra.
Mientras que en Fate/stay night la sociedad moderna ignoraba la magia, en Strange Fake las autoridades “muggles” (o casi muggles) contraatacan. Y esto es algo que refresca muchísimo la fórmula.
Hablamos de Orlando Reeve, el jefe de policía de Snowfield, y su escuadrón, el Clan Calatin. Orlando no está jugando a esconder la magia; quiere controlarla y usarla para imponer el orden. Su Servant, Alejandro Dumas (Falso Caster), es la clave de todo esto.
Dumas es un personaje fascinante por derecho propio. Su poder no es luchar (sus estadísticas físicas son lamentables), sino “reescribir” y “editar” la realidad de objetos y personas para hacerlos legendarios. Su habilidad y Noble Phantasm, Grand Dictionnaire de Cuisine, le permite “buffear” (mejorar) a humanos normales hasta que pueden pelear mano a mano con Espíritus Heroicos.
Vemos a los oficiales del Clan Calatin usando armas que son, a efectos prácticos, Noble Phantasms fabricados en masa. Esto plantea un tema muy moderno: la democratización del poder. En las guerras anteriores, solo los elegidos o los linajes antiguos importaban. En Strange Fake, un policía con una pistola modificada por Dumas y suficiente entrenamiento táctico puede poner en aprietos a un mago de la Torre del Reloj. Es Fate adaptado a la era de la guerra asimétrica.
Aquí entramos en territorio de lore profundo para los veteranos. Muchos fans se preguntan dónde encaja Strange Fake en el cronograma general. ¿Es una secuela de Unlimited Blade Works? ¿Es una línea alternativa como Apocrypha?
La respuesta más aceptada por los eruditos del lore (y apoyada por pistas en las novelas) es fascinante: Strange Fake parece ocurrir en una variante de la línea temporal de Himuro no Tenchi.
¿Por qué es esto importante? Porque el universo de Fate y el de Tsukihime (vampiros) suelen estar separados. En los mundos de Fate, los Servants son fuertes y los Apóstoles Muertos (vampiros) son débiles o inexistentes. En Tsukihime, es al revés.
Sin embargo, Strange Fake es una “quimera” de lore donde ambos coexisten.
Tenemos a Jester Karture, un Apóstol Muerto de alto nivel, actuando abiertamente.
Tenemos el sistema de Servants funcionando a plena potencia.
Esta anomalía permite interacciones que serían imposibles en cualquier otra serie. Además, sabemos que Gilgamesh recuerda vagamente los eventos de Fate/Zero. En el anime, su actitud es clave: no es el villano obsesionado de Stay Night ni el rey sabio de Grand Order. Aquí, al reencontrarse con su mejor amigo Enkidu (el Falso Lancer), Gilgamesh recupera su humanidad y alegría.
Esa pelea en el desierto del primer episodio no fue una batalla a muerte; fue un saludo entre amigos. Entender que para Gilgamesh el resto de la guerra es solo “ruido de fondo” mientras disfruta del reencuentro con Enkidu cambia totalmente la perspectiva de la narrativa.
En medio de todo este desorden de sistemas y líneas temporales, hay una figura que cristaliza la cara más oscura de Strange Fake: Alcides (el Verdadero Archer).
Todos conocemos a Hércules como el Berserker imparable de Stay Night. Pero en Strange Fake, su Master, Bazdilot Cordelion, hizo algo imperdonable: corrompió la invocación usando barro del Grial maldito. El resultado no es Hércules el héroe, sino Alcides, una versión que ha rechazado su divinidad y su nombre heroico para vengarse de los dioses.
Alcides es aterrador porque es Hércules con inteligencia y sin restricciones morales. Posee el Noble Phantasm King’s Order (que le permite usar los 12 trabajos como armas/conceptos) y una versión corrupta de Nine Lives. Verlo robar el Noble Phantasm de otro Servant (el demonio de Jack) y usarlo para sus propios fines demuestra que estamos ante uno de los antagonistas más peligrosos de la franquicia.
Fate/strange Fake no está diseñado para ser entendido a la primera, y eso es parte de su encanto. Es un rompecabezas narrativo escrito por Ryohgo Narita, un autor experto en manejar docenas de hilos narrativos que colisionan en un caos controlado.
Estamos ante una serie que premia la atención al detalle. No es solo “peleas bonitas” (que las tiene, gracias a la dirección de Enokido y Sakazume en A-1 Pictures); es una deconstrucción de qué significa ser un héroe, un villano o un monstruo.
Si sientes que el anime va muy rápido, el mejor enfoque es no obsesionarte con quién va “ganando” la guerra. Fíjate en las interacciones. Disfruta del terror existencial del Pale Rider, de la nobleza trágica de Sigma intentando sobrevivir y de la arrogancia justificada de Gilgamesh.
Estamos probablemente ante la Guerra del Santo Grial más rota, injusta y espectacular que hemos visto en pantalla. Y con la producción de A-1 Pictures entregando calidad de cine en televisión, Strange Fake se coloca como uno de los animes imprescindibles para analizar (y sobreanalizar) este invierno de 2026.
En Hub Anime nos tomamos en serio la precisión. Este análisis de Fate/strange Fake se apoya en las siguientes fuentes oficiales y bases de datos especializadas:
Selección y contraste de fuentes realizada por el equipo editorial de Hub Anime.