Antes de que Deku entrara a la U.A. y de que la Guerra Final cambiara para siempre el mundo de los héroes, ya había gente partiéndose la cara en callejones sin cámaras ni patrocinadores.
Tenemos que hablar de My Hero Academia: Vigilantes. Mientras muchos debates se quedan en si el arte es distinto o si Deku es mejor protagonista, aquí vamos a lo que importa: cómo este manga moldea el ecosistema de Kohei Horikoshi. No es una historia paralela sin peso: estructural y narrativamente, es una precuela directa y estrictamente canónica.
El autor original supervisó cada guion de Hideyuki Furuhashi para asegurarse de que el canon no sufriera ninguna fisura. La diferencia clave está en la perspectiva. Mientras la serie principal muestra el heroísmo desde la élite académica lidiando con amenazas globales, Vigilantes baja al barro. Explora un tono más callejero, centrándose en marginados sociales y crímenes urbanos a menor escala.
Por eso, si lees Vigilantes, entiendes que no es solo “más My Hero”: es la obra que plantea los cimientos sociológicos que amenazan con desmoronar el mundo que Deku hereda años después.
Aquí es donde entra el lore profundo. Muchos fans se pierden con las fechas, pero la cronología es bastante clara: Vigilantes arranca aproximadamente entre cinco y seis años antes de que Izuku Midoriya ingrese a la U.A.
Es una época de pura transición. En este momento, Izuku es apenas un niño de nueve o diez años. Por su parte, el todopoderoso All Might acaba de sobrevivir a su primera batalla contra All For One, esa que le dejó su famosa herida crítica. Al mismo tiempo, vemos a figuras clave como Shota Aizawa dando sus primeros pasos como héroes subterráneos, con una inexperiencia que contrasta con su rol de profesor en el futuro.
Resumiendo la cronología clave para no perdernos:
Ubicar la historia en este punto exacto es un acierto de guion: nos muestra cómo operaban el Símbolo de la Paz y la sociedad heroica justo antes de su declive definitivo.
Si analizamos la sociedad de Horikoshi, lo más interesante no son los poderes en sí, sino las leyes que los restringen. La “Ley de Uso Ilegal de Dones” establece que usar tu poder en público sin licencia es un delito penal, incluso si tus intenciones son puramente altruistas.
El sistema está intrínsecamente roto. Si usas tu don para salvar a alguien de un accidente, la policía puede arrestarte por asalto o uso indebido. El Estado ha monopolizado la justicia. Aquí es donde nacen los “Vigilantes” como Koichi Haimawari, nuestro protagonista, que empieza recogiendo basura comunitaria y termina rompiendo la ley por puro sentido del deber cívico.
Para entender este contraste legal, es útil comparar a Koichi con Deku. Izuku carga con el poder divino del One For All, un don diseñado para la élite heroica. Koichi, por el contrario, representa el progreso orgánico. Su don original, “Deslizamiento” (Slide and Glide), parecía inútil al principio y lo limitaba a moverse a la velocidad de una bicicleta. Sin embargo, al comprender la cinética de su poder a base de ensayo y error, descubre que genera fuerzas repulsivas, logrando volar y reaccionar a velocidades supersónicas.
Otro ejemplo de esta desconexión legal es Knuckleduster. Lejos de ser un vengador genérico, es un antiguo héroe profesional top (O’Clock) a quien All For One le robó su don. Ahora pelea dopado con analgésicos y usa puños americanos con un único fin: rescatar a su hija de un villano. Cuando logra su objetivo, le pasa el relevo a Koichi y se retira.
Al final, el manga utiliza a estos personajes para demostrar una idea clara: el sistema mercantilizado de los héroes profesionales empuja a las personas con vocación genuina hacia la criminalidad.
Vigilantes toma cabos sueltos de My Hero Academia y los convierte en piezas clave del conflicto central. Un ejemplo perfecto es el Asesino de Héroes, Stain.
Antes de cazar profesionales, Chizome Akaguro operaba como Stendhal, un justiciero enmascarado. En un crudo enfrentamiento, Knuckleduster le destroza la máscara y expone una verdad incómoda: esconder el rostro demuestra falta de convicción. Para purgar esta hipocresía, Chizome se amputa su propia nariz fracturada con un cuchillo y renace como Stain. La precuela nos enseña que este villano no surgió de la nada, sino que fue un producto de sus propios choques ideológicos en las calles.
Más allá de Stain, hay otro eje fundamental donde Vigilantes se adelanta a la obra principal: el origen industrial de los villanos. La “Fábrica de Villanos” (Villain Factory), manejada desde las sombras por All For One, usó la ciudad de Naruhata como campo de pruebas.
Allí distribuyeron la droga “Trigger” (la misma que usa Overhaul años después) y experimentaron con Number 6. Este antagonista, equipado con múltiples dones robados, es el ensayo clínico directo de Tomura Shigaraki. All For One hackeaba la mente de Number 6 en tiempo real, perfeccionando la transferencia de voluntad que usaría en el futuro para robar el cuerpo de su aprendiz.
Pero la conexión más devastadora recae en el pasado de Aizawa. La precuela nos presenta a Oboro Shirakumo, el pilar emocional en la juventud de Eraserhead y Present Mic. Ver a Shirakumo morir trágicamente para salvar a unos civiles es lo que fundamenta el carácter pragmático, solitario y estrictamente protector de Aizawa como profesor.
Por eso, cuando en el manga principal se revela que el villano Kurogiri es un Nomu creado a partir del cadáver profanado de Shirakumo, el impacto cambia por completo. Sin la lectura de la precuela, es solo un giro de guion; con ella, es el cierre de un trauma emocional que lleva construyéndose desde el inicio.
A modo de cierre, hay que dejar claro que My Hero Academia: Vigilantes justifica su existencia desde el primer capítulo operando como la base que desnuda las fisuras legales de este universo. Y si quedaba alguna duda de su nivel canónico, Horikoshi la despejó en el último momento.
En el epílogo de la serie original (capítulo 424 del manga y episodio 168 del anime), durante la fase de reconstrucción post-Guerra Final, Koichi hace una aparición estelar. Se le ve con su traje oficial de héroe internacional, The Skycrawler, acudiendo para ayudar a reconstruir Japón junto a otros personajes de las películas.
No es un simple guiño estético. Es la prueba tangible de que su viaje, desde el barro de los callejones en Naruhata hasta el reconocimiento mundial, tuvo un impacto real. El mensaje final es potente: el altruismo auténtico, incluso cuando el sistema lo tacha de ilegal, termina dejando una huella imborrable.
Nota: si quieres adentrarte en esta historia en formato audiovisual, la adaptación al anime ya está en marcha. La Temporada 1 de My Hero Academia: Vigilantes abrió la puerta al público general, y la Temporada 2 se estrenó el 5 de enero de 2026 en plataformas como Crunchyroll. A día 16 de febrero de 2026, la serie sigue emitiéndose, lo que demuestra que la franquicia continúa apostando fuerte por este spin-off como parte integral del universo de My Hero Academia.
En Hub Anime priorizamos fuentes oficiales de la industria (editoriales, estudios de animación y distribuidores) para contrastar canon, cronología, fechas de emisión y datos técnicos de los títulos mencionados. Para este artículo sobre My Hero Academia: Vigilantes y su relación con el canon de My Hero Academia, hemos consultado:
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