El chico y la garza: qué significa el final y por qué Mahito rechaza los 13 bloques

Miyazaki no hace finales fáciles. Los hace para que te los lleves a casa y los sigas pensando días después, hasta que de repente algo los hace encajar.

Mahito sosteniendo una lanza junto a la Garza en El chico y la garza de Miyazaki

⚠️ Advertencia de Spoilers: Este artículo cuenta por completo el final de El chico y la garza. Si todavía no la has visto, guarda el enlace y vuelve cuando termines.

Por qué Mahito rechaza la oferta del Tío Abuelo (y qué significa su cicatriz)

El momento más importante de El chico y la garza llega cuando Mahito entra al pabellón y el Tío Abuelo le hace la oferta más grande posible: quedarse con trece bloques nuevos y limpios para construir un mundo sin maldad, y convertirse en algo parecido a un dios lejos de la guerra.

Lo que mucha gente no pilla es que Mahito rechaza la oferta tocándose la herida de la cabeza. El Tío Abuelo le dice que esos trece bloques son puros, que vienen de los confines del universo y no tienen maldad. Pero Mahito sabe que él sí la tiene: esa cicatriz que él mismo se hizo demuestra que lleva dentro mentiras y rencor. Si los tocara, los echaría a perder. Prefiere vivir en su mundo roto antes que en una mentira perfecta.

Mahito y el Tío Abuelo caminando juntos en El chico y la garza

Qué significan realmente los 13 bloques (y por qué Mahito no puede quedarse con ellos)

Los trece bloques son lo que más confusión generó al salir del cine. Para entenderlos hay que ver dos cosas por separado.

El mundo que el Tío Abuelo mantiene en pie está hecho de piedras de tumba: piedras muertas que cargan con el odio del pasado. Es un mundo que ya se está cayendo a pedazos. Los trece bloques nuevos que le ofrece a Mahito son otra cosa: piedras limpias para intentar construir algo mejor. El problema no son las piedras. El problema es quién las va a coger.

La mayoría de críticos y fans coinciden en que esos trece bloques son el legado del cine de Miyazaki. Y aquí está la parte más personal de toda la película.

El productor Toshio Suzuki ha dicho en entrevistas que el Tío Abuelo es Isao Takahata: el mentor, amigo y cofundador de Studio Ghibli que murió antes de que terminaran la película. Mahito, en cambio, es el propio Miyazaki. La película es la manera en que el director intentó superar la muerte de su amigo.

Con esa lectura, cuando Mahito rechaza los bloques, la película está diciendo que el legado de Takahata —y el de Ghibli— no se puede pasar a otras manos sin más. No porque no valga, sino porque cada persona tiene que crear desde sus propias heridas.

Cuando el Rey Periquito rompe los bloques a la fuerza, no es un error de guion. Es lo que pasa cuando alguien intenta coger por la fuerza algo que solo puede sostenerse desde dentro.

Mahito sosteniendo una piedra de poder en el mundo mágico de El chico y la garza

El destino de Himi: por qué vuelve al pasado sabiendo que morirá

Justo antes de que todo acabe, la película nos golpea con lo que le pasa a Himi. Cualquiera que haya llegado hasta aquí sabe que el dolor más grande de Mahito era haber perdido a su madre en el incendio del hospital.

Y aquí viene lo que parte el corazón: Himi ya sabe que cuando cruce su puerta morirá quemada, pero la cruza sonriendo.

La película pasa en 1943-1944 y Mahito tiene unos once o doce años, así que nació sobre 1931-1933. Himi aparece en el mundo mágico con una edad parecida, por lo que cuando vuelve lo hace alrededor de 1920, siendo todavía una niña con tiempo de sobra para crecer y tener a su hijo.

Toma esa decisión tan dura porque es la única forma de que Mahito llegue a nacer, y de paso le quita a su hijo toda la culpa que cargaba por haberla sobrevivido.

Mahito y Himi mirándose en El chico y la garza

La piedra de poder y la muñeca de Kiriko: qué se lleva Mahito al salir del mundo mágico

En la última escena, ya fuera del mundo mágico, pasan dos cosas distintas que vale la pena ver por separado.

La muñeca que Mahito llevaba encima se convierte en la criada anciana Kiriko, y así la mujer puede volver al mundo real sana y salva. La Kiriko joven le había dado esa figura de madera durante la aventura, y dentro de ella había estado “guardada” todo el tiempo.

Por otro lado, Mahito se mete en el bolsillo una piedra de la torre. La Garza le avisa de que con el tiempo olvidará todo lo que vivió allí. Pero la película no lo muestra como algo triste, sino como algo necesario para seguir adelante y no quedarse atrapado en el pasado.

La torre cayó, pero esa piedra en su bolsillo demuestra que todo lo que vivió le sirvió para hacerse más fuerte en el mundo real.

Miyazaki no necesita que recuerdes cada detalle. Solo necesita que, cuando apagues la pantalla, ya no cargues el mismo peso con el que la encendiste.

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