Lo que parecía una simple nueva función “con IA” en redes sociales se está convirtiendo en un punto de ruptura para los mangaka. Tras Boichi, ahora es Kei Urana, autora de Gachiakuta, quien decide dejar de publicar arte en X.
La migración de ilustradores y mangakas japoneses desde X (la antigua red Twitter) se está convirtiendo en una tendencia clara. Este 26 de diciembre, la creadora de Gachiakuta, Kei Urana, sumó su nombre a la lista, anunciando que dejará de publicar su obra en la plataforma. Su decisión llega apenas 48 horas después de que Boichi (conocido por Dr. Stone) hiciera un anuncio similar, y ambas apuntan a las mismas razones: las nuevas políticas de la red relacionadas con la Inteligencia Artificial.
En la práctica, no está abandonando internet, pero sí enviando un mensaje claro sobre dónde se siente respetada como autora… y dónde no.
Kei Urana no se anduvo con rodeos al valorar la dirección que está tomando la red social. En una declaración pública, sentenció que “X parece estar en declive” y dejó claro que, a partir de ahora, su canal principal para compartir sus ilustraciones será Instagram.
Para una generación de mangaka que construyó buena parte de su relación con los fans a través de Twitter, bocetos, ilustraciones especiales, celebraciones de capítulos o tomos, este tipo de decisión no es menor. X deja de ser escaparate principal y se convierte, en el mejor de los casos, en un canal secundario o directamente prescindible.
La raíz del desacuerdo está en una herramienta reciente que permite alterar cualquier imagen publicada en la plataforma usando solo la app, a través de sistemas de Inteligencia Artificial. En la práctica, un dibujo publicado puede convertirse en materia prima para generar variaciones, sin necesidad de un proceso de edición convencional y sin contar con la aprobación expresa de su autor.
Para creadores como Boichi y Kei Urana, esto supone dos problemas claros:
Lo que para X puede ser una “feature creativa” pensada para el usuario medio, para un mangaka profesional se parece demasiado a abrir la puerta a que su trabajo sea usado como combustible gratuito para sistemas de IA y ediciones no autorizadas. De ahí que el gesto no sea solo técnico, sino también ético.
Cuando Boichi hizo su anuncio el 24 de diciembre, podía verse como una postura individual frente a los cambios en las políticas. Sin embargo, la decisión de Kei Urana tan solo dos días después perfila algo que se asemeja más a un movimiento colectivo de defensa del arte: creadores reconocidos optando por trasladarse a espacios donde perciben que su trabajo estará menos expuesto a modificaciones no consentidas.
Ambos casos ponen sobre la mesa una tensión que va más allá del anime y el manga:
En ese contexto, migrar a redes como Instagram no es solo cambiar de app, sino elegir un entorno donde, al menos de momento, el riesgo de que el propio sistema fomente la edición automática del arte original es menor.
El caso de Kei Urana es especialmente significativo porque Gachiakuta es una serie relativamente reciente que ha construido buena parte de su presencia en redes a base de ilustraciones virales y fanart. Que su autora se plante ahora ante X envía un mensaje claro al sector: si la infraestructura deja de ser segura para el arte, los artistas se irán.
De aquí en adelante, la duda es doble:
Por ahora, lo único claro es que el conflicto entre IA integrada en plataformas y protección del trabajo artístico ha dejado de ser una discusión abstracta: ya está teniendo consecuencias concretas en dónde y cómo comparten su obra algunos de los nombres más visibles del manga actual.
Información de base vía Anime Corner.
Fuente Original: Cuenta oficial de Kei Urana.
Análisis y perspectiva editorial por Hub-Anime.