La primera temporada nos enseñó a odiar a Askeladd. La segunda nos obliga a detestar el monstruo vacío en el que Thorfinn se convirtió por perseguir su venganza.

Admitámoslo: muchos se bajaron del barco de Vinland Saga en los primeros episodios de la segunda temporada. Esperaban sangre, hachazos y vikingos gritando, y de repente se encontraron con un simulador de granja. Pero si eres de los que aguantó, sabes que estamos ante una de las mayores obras maestras del anime. Y te voy a explicar por qué esta temporada le da mil vueltas a la primera.
Ojo, este artículo analiza toda la segunda temporada de Vinland Saga. Si no la has visto, cierra esto, ve a verla y luego vuelves. Me lo vas a agradecer.
Y es que lo que hace especial esta temporada no es lo que pasa fuera, sino lo que ocurre dentro de la cabeza de Thorfinn. La serie deja las batallas sangrientas para centrarse en el precio que tiene sobrevivir y cómo un guerrero roto puede recomponerse sin volver a matar.

Piénsalo un segundo. Durante años, Thorfinn fue un niño soldado que traicionó la única enseñanza de su padre «no tienes enemigos» solo para sobrevivir y vengar su muerte. Vivió atrapado en un ciclo de violencia absurdo, masacrando inocentes bajo las órdenes del mismo tipo al que quería matar.
Cuando Askeladd muere (y encima no por su espada), Thorfinn se queda sin su única razón para seguir adelante. Sin la venganza como motor, todo lo que había aguantado hasta entonces se le viene encima de golpe. Ya no puede esconder la culpa. Y no solo sufre por lo que le hicieron, sino por las atrocidades que él mismo cometió.
Sinceramente, ver a Thorfinn convertido en un cascarón vacío, trabajando sin rumbo y sin ser capaz de imaginar un futuro, me rompió el corazón mucho más que cualquier muerte de la primera temporada.

Si sentiste que la temporada era “lenta” o “pesada”, felicidades: caíste en la trampa del director. Todo el diseño audiovisual está pensado para que sientas el agotamiento mental y físico de Thorfinn en tu propia piel. Aquí van las claves de cómo lo lograron:

El episodio 9, «Oath», me dejó mirando a la pared un buen rato. Cuando en los minutos finales del episodio 8 Thorfinn pierde el control y le rompe la mandíbula a uno de los criados, sabías que esa recaída le iba a pasar factura. Y vaya si lo hace: su mente lo arrastra a una versión horrible del Valhalla.
Olvídate del paraíso de las leyendas. Lo que vemos es un agujero de sangre y barro. Los cadáveres de las personas que asesinó emergen del pozo para agarrarse a su cuerpo y arrastrarlo al fondo. Es la culpa hecha imagen: pegajosa, agobiante, imposible de ignorar.
Y ahí, por encima del caos, sentado sobre una columna, está Askeladd. Actuando como esa figura odiosa pero necesaria, empujando a Thorfinn a cargar con sus muertos para poder escalar hacia la superficie. Para mí, esta es la representación de la culpa más dura que he visto en un anime.

Aquí viene mi escena favorita, la que me hizo levantarme de la silla. Thorfinn se presenta solo ante el campamento del rey Canute y acepta recibir cien golpes de Drott el Matador de Osos sin defenderse. Mientras veía la escena, solo pensaba: “¡Esquiva, maldita sea!”. Pero entonces lo entendí.
Lo hace porque sabe que no puede pedir paz si vuelve a usar la fuerza. Aguantar el castigo sin responder es la única forma de demostrar que ha cambiado.
Makoto Yukimura nos suelta aquí una declaración valiente (y poco popular en el género seinen): la violencia es una respuesta inmadura. Ser un «verdadero guerrero» no es ser una máquina de matar que decide contenerse. Es comprender de verdad que «nadie tiene enemigos» y tener el valor de rechazar la violencia desde el principio.
Thorfinn no borra su pasado ni lo justifica. Su avance es aceptar ese peso y construir una vida que no dependa de dañar a nadie.
Ahora bien, si crees que aguantar cien golpes es lo más difícil que le espera a Thorfinn, no estás preparado para lo que se viene. Mantener la paz cuando el mundo quiere guerra tiene un precio altísimo, y el dilema al que se enfrenta en el arco de la Expedición a Vinland lo cambia absolutamente todo…
¿Y a ti qué te pareció? ¿Eres de los que se aburrió en la granja o crees, como yo, que es el mejor desarrollo de personaje que has visto? ¡Te leo en los comentarios!