El isekai lleva años vendiéndonos la misma mentira: que tener un poder sin límites siempre viene acompañado de un corazón puro. Esta lista existe para demostrar lo contrario.

Seamos claros: estamos hartos del típico héroe perfecto que perdona al villano con discursos sobre la amistad. Si este fin de semana te apetece ver a alguien jugando sucio, manipulando o aplastando enemigos sin pestañear, estás en el lugar correcto.
Aunque hemos colado algún clásico que los más veteranos reconocerán al instante, el verdadero objetivo es desenterrar joyas ocultas. Animes donde el protagonista es, sin lugar a dudas, la peor persona de la sala.
Drifters pasa olímpicamente de la idea del “salvador” tradicional y nos tira de cabeza a una picadora de carne. El protagonista, Toyohisa Shimazu, acaba en un mundo de fantasía junto a otros guerreros históricos. ¿Su misión? Liderar a las razas locales para evitar que las aniquilen. Sobre el papel, ellos son los buenos. En la práctica, les da exactamente igual lo crueles que tengan que ser para ganar.
Se nota a kilómetros que el creador es Kouta Hirano (el autor de Hellsing). Lo brutal de Toyohisa no es solo que corte las cabezas de ejércitos enteros, sino que tiene una obsesión enfermiza por coleccionarlas. Y ojo, que el resto del equipo no se queda atrás. Tienes a figuras como Oda Nobunaga, que es capaz de quemar los campos de trigo de una aldea de elfos pacíficos solo para dejarlos sin comida y obligarlos a ir a la guerra por pura desesperación. La animación capta esta locura a la perfección, con un estilo sucio y frenético que le va como anillo al dedo a un grupo de auténticos psicópatas.

Si Toyohisa es la masacre a espadazos, Kinji Ninomiya nos demuestra que el verdadero terror lleva traje de oficinista. Esta serie nos enseña que el villano no siempre necesita una armadura oscura: a veces, su mejor arma es el capitalismo más salvaje.
La historia le da la vuelta a todo. Cuando Kinji acaba esclavizado por una corporación minera, no organiza ninguna revolución heroica para salvar a los oprimidos. ¡Qué va! Su único objetivo es llegar a la cima de la empresa a cualquier precio, explotando sin piedad tanto a sus enemigos como a sus propios amigos. Es una burla genial a la cultura laboral tóxica, donde el protagonista es simplemente un oportunista sin escrúpulos que exprime el sistema para hacerse de oro él solo.

Si te gustan las empresas malvadas pero buscas algo completamente absurdo, esta serie es para ti. Natsume Akatsuki escribió esta historia antes que KonoSuba, pero fue el éxito mundial de esta última lo que le permitió publicarla. Y créeme, ese humor tan suyo se nota en cada diálogo.
El Agente Seis es un villano de empresa con la madurez de un niño. Para él, la mejor táctica de combate es atacar por sorpresa y dar patadas en la entrepierna. Si él no hace trampas, su compañera androide Alice inventa estrategias tan sucias que asquean hasta al propio ejército demoníaco. La serie lleva esto al límite: con tal de conseguir un ascenso, Seis cambia un cántico sagrado por una frase obscena, enfureciendo a la realeza local. Es comedia degenerada en estado puro.

Dejamos atrás el humor sucio para meternos de lleno en las mafias urbanas con un isekai inverso (cuando alguien de un mundo mágico viaja a nuestro mundo real). Aquí, el Dios Cadáver, un nigromante aterrador, se apodera del cuerpo de un joven recién asesinado en las calles de Shinjuku.
El pasado de este protagonista es una locura. De niño, sus padres lo vendieron al ejército y, años después, su propio padre lo apuñaló por la espalda con una daga maldita solo para pagarse sus vicios. Esa maldición le derritió la carne hasta dejarlo literalmente en los huesos. Por si fuera poco, la Iglesia de su mundo lo tachó de monstruo, haciendo que cualquier intento suyo por buscar la felicidad fuera considerado un pecado.
Tras todo ese sufrimiento, ahora que ha reencarnado en Tokio, lo único que quiere es vivir tranquilo. El problema es que esa paz choca de frente con el mundo de los yakuzas y sicarios. Cuando no le queda más remedio que defenderse, lo hace con una frialdad destructiva brutal. Así, su magia oscura se mezcla con una trama de mafias súper compleja, demostrando que un jefe final de fantasía puede convertirse en el capo más peligroso del inframundo japonés.

A diferencia del Dios Cadáver, que no esconde su lado oscuro, Makoto Misumi es el rey de los falsos pacifistas. A simple vista parece un chico torpe y educado que solo quiere montar su propio negocio junto a una alianza de monstruos y semihumanos.
Pero cuidado, porque detrás de esa sonrisa amable se esconde un tipo de lo más calculador. En cuanto la avaricia de los humanos amenaza su territorio, se le cae la careta. Makoto no duda en castigar a los traidores y a los invasores de la forma más brutal posible. Olvídate del típico protagonista súper fuerte que perdona a sus enemigos; aquí tenemos a un líder implacable que destroza a cualquiera que rompa sus reglas sin despeinarse.

Si Makoto castiga a los que rompen su paz, ¿qué pasa cuando la protagonista se dedica a cazar a los propios héroes? Menou no tiene nada de salvadora. Es, literalmente, la encargada de eliminar a cualquier adolescente japonés que acabe viajando a su mundo.
El primer episodio te deja con la boca abierta cuando la ves liquidar a sangre fría al típico protagonista engreído de este tipo de animes. Lo mejor es que esta idea del “asesinato preventivo” no es solo una excusa barata para llamar la atención, sino una carga enorme que Menou sufre en silencio. Aunque le duela, acepta mancharse las manos y acabar con vidas inocentes para evitar que esos poderes descontrolados terminen destruyendo el mundo entero.

Cambiando un poco de estilo, esta serie reciente nos trae otro tipo de protagonista malvada. Los animes sobre villanas de juegos otome (esos simuladores de citas llenos de príncipes perfectos) pedían a gritos a alguien que quisiera ser mala por pura convicción, y Alicia nos da exactamente eso.
Nuestra protagonista siente un asco profundo por lo falsas y perfectas que son siempre las heroínas clásicas. Por eso, decide convertirse en la villana más temible de todas, entrenando magia oscura con una ilusión que da gusto ver. Pero aquí viene el giro genial: Alicia, en el fondo, es una buena chica jugando a ser la mala.
El verdadero peligro es la supuesta heroína del juego, Liz Cather. Esta chica es una narcisista de cuidado que usa su magia de encanto para poner a príncipes y estudiantes de su lado, creando una especie de secta a su alrededor. Toda la trama nos prepara para el momento en que Alicia tenga que desenmascarar a esta falsa santa y romper el lavado de cerebro que tiene montado en toda la academia.

Si Alicia quería ser mala por orgullo, aquí la cosa va de pura supervivencia. Aunque parezca un anime de fantasía ligera y aventuras divertidas, en el fondo es una historia de superación que no le perdona la vida a los que se portan mal.
En este anime acompañamos a Fran, una niña de la tribu de los gatos negros que ha vivido un infierno como esclava. Su objetivo no es solo ser libre. Hace quinientos años, la familia real de su tribu intentó absorber el poder de un fragmento del Dios Malvado para volverse invencibles, y los dioses los castigaron quitándole a toda la raza la capacidad de evolucionar. Sin esa fuerza, las tribus rivales los esclavizaron durante siglos.
Romper esa maldición divina y devolverle el orgullo a su gente es lo que empuja a Fran a luchar. Y cuando le toca enfrentarse a los culpables de su sufrimiento, aquí no hay discursos sobre el perdón. La justicia se reparte a base de golpes duros y sin ningún tipo de piedad.

Pasamos de la venganza pura a algo mucho más cómico, pero igual de destructivo. Lo mejor de este anime es el contraste brutal entre cómo es la protagonista y cómo la ven los demás. Yumiella reencarna sabiendo que su destino es ser la jefa final de un videojuego, pero en vez de intentar pasar desapercibida, se obsesiona con subir de nivel en las mazmorras hasta llegar al nivel 99.
El resultado es buenísimo. Tiene tanto poder mágico y tan poco tacto para hablar con la gente, que su simple presencia aterroriza a toda la academia. Todos están convencidos de que es un monstruo a punto de destruir el mundo. La serie tiene un humor genial que convierte a Yumiella en un desastre natural andante: tortura a sus compañeros con entrenamientos mortales simplemente porque no entiende que los humanos normales son frágiles.

Y para cerrar, si Yumiella da miedo sin querer, la princesa Mia hace las cosas movida únicamente por el pánico. Aquí no hay sangre, pero la moral de la protagonista brilla por su ausencia. Tras perder la cabeza en la guillotina por ser una gobernante pésima, Mia viaja en el tiempo y vuelve a ser una niña, pero conservando toda su codicia y egoísmo.
Lo genial de esta serie es el tremendo descaro de la protagonista. Cada ley “buena” que aprueba y cada acto de supuesta generosidad no nacen de su buen corazón, sino del terror absoluto a que le vuelvan a cortar la cabeza. Es una comedia de enredos genial donde todo el mundo confunde el egoísmo de Mia con tácticas brillantes y bondad divina.

Al final, todas estas series nos demuestran que el típico héroe perfecto está sobrevalorado. A veces, lo más divertido no es ver a alguien de corazón puro salvando el mundo, sino a una persona terrible usando las reglas a su favor para sobrevivir, aplastar a sus enemigos o, simplemente, hacerse rica. Y si sientes un poco de culpa por disfrutar viendo a esta gente hacer de las suyas, tranquilo: significa que el anime está haciendo su trabajo a la perfección.