En Tower of God, el poder no solo se entrena: se negocia y se controla mediante el Shinsu. Entenderlo es clave para comprender realmente la historia.

En el mundo de Tower of God, el Shinsu lo es absolutamente todo. No es solo un tipo de magia, sino la energía vital que forma la realidad misma. De hecho, puede existir y moverse incluso en el vacío, sin necesidad de aire.
Su comportamiento cambia dependiendo de dónde estés. En los pisos más bajos de la Torre, el Shinsu es como un gas suave que permite a los personajes respirar sin problemas. Pero todo cambia al subir: en los pisos más altos, la presión aumenta tanto que se convierte en un líquido muy denso y pesado, lo que cambia por completo las reglas del combate.
Como el ambiente se vuelve tan espeso, las armas normales no funcionan bien. Por eso, la mayoría de los guerreros usan “Agujas” (Needles), ya que su forma fina les permite atravesar esa enorme presión con facilidad. Solo los guerreros de élite, como la famosa Familia Arie, conocen técnicas especiales para seguir usando espadas sin que la pesadez del Shinsu los frene.

El control del Shinsu en combate no es solo cuestión de fuerza bruta. El poder real de un guerrero se mide usando tres unidades exactas. Dominarlas es lo que marca la diferencia entre un novato y un asesino de alto nivel.
Aparte de estas tres medidas, existe la Tensión: la capacidad de concentrar muchísimo poder en una sola esfera para hacerla devastadora, aunque no forma parte del sistema formal de medición.
Finalmente, con el entrenamiento cada personaje descubre su “Calidad” (como el hielo de Khun o el fuego de Yeon) y su “Forma” (si su energía funciona mejor como lanza, espada o esfera). Luchar en contra de tu naturaleza solo hace que tus ataques sean lentos y débiles.

En la Torre, nadie puede usar el Shinsu libremente. El control de esta energía pertenece a los Administradores (Guardianes) de cada piso, y es obligatorio hacer un contrato con ellos para poder utilizarla. Esto también aplica a los objetos: herramientas como los Faros solo funcionan si llevan incorporado un contrato válido para ese piso. Si alguien rompe las reglas, el Administrador anula el pacto de inmediato.
La única excepción es el Piso de la Muerte, donde el Administrador fue asesinado por el Irregular Enryu y los contratos quedaron en anarquía. En el fondo, todo este sistema está diseñado para evitar que nadie acumule suficiente fuerza para amenazar a las Diez Grandes Familias.
Para entender qué es un Irregular, hay que tener clara una regla básica: la Torre no los elige. Son personas que logran entrar desde el mundo exterior por sus propios medios, sin importar el método.
Lo que los hace tan peligrosos es que no necesitan contratos. Mientras que un guerrero normal usa el Shinsu como si pidiera un préstamo, un Irregular lo controla de forma libre y natural. Esta libertad les otorga un poder inmenso: Eurasia Blossom, una de las compañeras originales de Zahard, era capaz de eliminar al 99% de los habitantes de un piso entero simplemente acelerando el Shinsu a su alrededor.

Dentro del grupo de los Irregulares, Rachel es la gran excepción. Según el Guardián Headon, la Torre nunca la eligió: entró por puro accidente, colándose justo en el momento en que las puertas se abrieron para Baam.
Aunque tiene la misma libertad legal que cualquier Irregular, su afinidad con el Shinsu es extremadamente débil, lo que le impide pelear directamente. Para compensarlo, depende de objetos y criaturas que otros le otorgan, como la Mantarraya Devoradora de Tesoros, una criatura de Po Bidau Gustang que la protegía en secreto (sin que ella supiera de su existencia) por encargo de un tercero cuya identidad aún se desconoce.
Su verdadera arma no es la fuerza: es la información privilegiada del mundo exterior, que usa para manipular a los verdaderos monstruos de la Torre a su favor.

La técnica definitiva y exclusiva de los Irregulares se llama Shinwonryu (suele traducirse como “Estilo Circular Divino” o “Flujo del Origen Divino”). Cuando Baam la usa, no está lanzando un ataque normal: literalmente está devorando el espacio.
En lugar de pedir permiso para usar el Shinsu, esta técnica lo arranca del entorno por la fuerza, dejando a los guerreros normales sin capacidad de defenderse. Además, se adapta a cada usuario: Baam crea un orbe negro que absorbe la energía rival, mientras que Traumerei invoca un nido de bestias.
Esta técnica le fue enseñada a Baam por el Dios de los Guardianes. Esta entidad fue creada por El Taller (la organización científica suprema que inventa y fabrica todas las armas y tecnología de la Torre) con el propósito original de entrenar al Rey Zahard y a sus compañeros en el pasado.
El Shinwonryu también le permite a Baam romper los Hechizos (Jusul). Para entender esto, hay que aclarar que el Jusul es un sistema de magia antiguo y completamente distinto al Shinsu. En la Torre, los hechizos funcionan por jerarquía: su poder no depende del mago que lo lanza, sino del ser divino que lo creó. Baam puede romper maldiciones imperiales porque su poder, al venir del exterior, tiene un rango superior al de cualquier magia interna de la Torre.
En resumen, en un mundo donde hasta para respirar hay que seguir las reglas de los dioses locales, los Irregulares son aterradores porque traen el caos del exterior. No juegan al mismo juego; ellos son el tablero entero.